La situación de la música en Galicia a principios de los años 80, cuando estaba empezando mi carrera profesional, es bastante precaria. Los conservatorios de grado medio solo existen en las ciudades y no tienen capacidad para impartir todas las asignaturas del currículo. Son privados o están regidos por algún patronato, diputación o ayuntamiento, con bajos sueldos y carentes del profesorado adecuado, de instalaciones y de material para impartir las clases. La tónica dominante para los alumnos que quieren completar su formación es que se tienen que ir a estudiar fuera.
Las bandas
Las salidas profesionales son limitadas. Los coros y bandas de música, que abundan en Galicia con más o menos nivel, son, en su mayor parte, amateurs. Hay algunas plazas de director, que pertenecen al Colegio Oficial de Directores de Bandas de Música Civiles, y sus directores tienen un sueldo oficial, pero los músicos no. Luego están otras formaciones bandísticas, en las que sus músicos reciben una pequeña compensación del ayuntamiento y cuyos directores tienen plaza de funcionarios. Las bandas de música de Santiago y A Coruña son las únicas profesionales y todos sus miembros forman parte de la plantilla de sus respectivos ayuntamientos.
Las orquestas
No hay orquestas profesionales. Solo existen la Orquesta Clásica de Vigo, la Joven Orquesta en Santiago y la Banda-Orquesta Municipal de A Coruña. Ésta última fue fundada como dos entidades en el año 1947. La banda se mantuvo, pero la orquesta desapareció en los años 70 y fue refundada en 1981 por el maestro Rogelio Groba.
Conservatorios y escuelas de música
A finales de los años 80 y principio de los 90, Galicia experimentó una gran evolución en el terreno musical. Se crearon nueve conservatorios estatales en las siete ciudades de Galicia, siete profesionales y dos superiores en Coruña y Vigo. Los ayuntamientos más importantes con tradición musical y algunas entidades privadas pusieron en marcha escuelas y conservatorios.
Expansión
Nacieron nuevas bandas de música, nuevas corales polifónicas, formaciones camerísticas, las dos orquestas profesionales de Galicia, la Asociación Galega de Compositores y por primera vez en la comunidad vieron la luz proyectos orquestas no profesionales, fruto del espíritu inquieto de algunos músicos y compositores que vieron así una posibilidad de dar a conocer su música. Todo esto dio lugar a que muchos músicos pudieran dedicarse a la enseñanza y vivir de la música. Se fundaron grupos de cámara que recorrían el territorio dando conciertos en pequeñas localidades, haciendo llegar el arte musical a todos los pueblos, villas y ciudades, apoyados por los organismos públicos creando ciclos de música.
Esta fue la etapa de expansión musical más importante llevada a cabo en Galicia. Por desgracias, en la actualidad esta expansión no sigue la marcha esperada y el presupuesto destinado a la música se dedica prácticamente a las dos orquestas gallegas, en detrimento de otras formaciones y de músicos, en general, de Galicia.